ESTRATEGIAS DURABILIDAD

hola , me interesa saber que estrategias de durabilidad utilizaríais, aparte de cementos con menor calor de hidratación, lo habitual es pensar en recubrimiento y armadura necesarias por temas mecánicos y para cubrir los esfuerzos higrotermicos que comentamos,  también el empleo de aditivos protectores, como lo plantearíais?, gracias
Domingo Mosquera
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Raúl Rodríguez Escribano
Hola. Domingo,
Yo pondría el énfasis en conseguir un hormigón compacto y de baja permeabilidad, especialmente en el recubrimiento: dosificación adecuada, relación agua/cemento reducida, consistencia que permita una buena puesta en obra, compactación cuidadosa y un curado efectivo y suficientemente prolongado, protegiendo los paramentos del viento y del soleamiento.
También trataría de minimizar la fisuración de origen higrotérmico, mediante el control del calor de hidratación y de las temperaturas, el curado y una adecuada disposición de juntas y secuencia de hormigonado. Los recubrimientos elevados que exige este ambiente dejan una capa superficial importante alejada de las barras, donde el control de la fisuración requiere especial atención.
El empleo de fibras es dudoso. Incorporar microfibras de polipropileno para reducir la fisuración por retracción plástica, aunque no resuelven por sí solas la fisuración térmica o por retracción del hormigón endurecido. Para esta última podría estudiarse el empleo de macrofibras sintéticas, justificando mediante ensayos su eficacia y dosificación, sin perjudicar la trabajabilidad ni la compactación.
En paralelo, teniendo en cuenta las experiencias de deterioro prematuro en espaldones expuestos a salpicaduras de oleaje, podría valorarse actuar sobre la propia armadura: emplear sistemas de protección del acero, disponer armaduras de acero inoxidable o estudiar el empleo de barras de polímero reforzado con fibras de vidrio o carbono, con un dimensionamiento específico y durabilidad acreditada para este ambiente. También cabría considerar la protección catódica de las armaduras de acero, previendo su seguimiento y mantenimiento. Estas alternativas pueden suponer una mayor inversión inicial, pero conviene valorarlas frente a la vida útil esperada y al coste de las reparaciones que podrían evitarse.
Por supuesto, exigiría un contenido inicial de cloruros lo más bajo posible, comprobado mediante ensayos y dentro de los límites normativos, evitando cualquier contaminación apreciable de los componentes, del hormigón durante su colocación y de las propias armaduras y esperas antes del hormigonado. Los inhibidores los consideraría una protección complementaria a estas medidas.
Daría, sin duda, casi para un curso ...
Saludos
20 oct 2026 - 14:40

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